La carretera 57, uno de los tramos más transitados y riesgosos en el acceso a Querétaro, se perfila para recibir una intervención estratégica que podría cambiar la historia de múltiples accidentes: la construcción de una rampa de frenado en la zona de la Cuesta China.

El secretario de Obras Públicas del municipio, Francisco Villegas, confirmó que el proyecto avanza mediante coordinación con autoridades federales, particularmente con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT). Las mesas de trabajo continúan para aterrizar los detalles técnicos y financieros de una obra que ha sido solicitada durante años por transportistas y ciudadanos.

De acuerdo con la propuesta más reciente, la rampa se ubicaría en una gaza situada en la bajada de la Cuesta China, entre Bernardo Quintana y la incorporación hacia la terminal de autobuses. Este punto fue seleccionado tras descartar otras opciones, como las inmediaciones del estadio Corregidora y la zona de la mega bandera, debido a condiciones menos favorables en velocidad y flujo vehicular.

El objetivo es claro: ofrecer una vía de escape para tráileres que presenten fallas mecánicas, evitando que ingresen sin control a la zona urbana, donde el riesgo de accidentes se multiplica.

Aunque el proyecto aún se encuentra en fase de ajustes, se prevé que en aproximadamente un mes quede definido el plan ejecutivo. La rampa tendría una longitud estimada de 150 metros y un costo que, de manera preliminar, oscila entre los 30 y 40 millones de pesos.

Otro de los puntos en discusión es quién asumirá la ejecución de la obra. Mientras se define si será el municipio o la federación, también se planteó que la SICT se encargue del mantenimiento de la autopista, dejando al gobierno municipal la implementación de operativos para reducir la velocidad en la zona.

Una vez que se concreten estos acuerdos, la construcción podría realizarse en un periodo relativamente corto, de entre dos y tres meses.

Con este proyecto, Querétaro busca dar un paso firme en materia de seguridad vial en uno de sus accesos más conflictivos, donde cada pendiente representa un riesgo latente.

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