23• Despejado

26 de Mayo de 2022 12:40

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La Aceptación - Columna

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La Aceptación - Columna

Psic. Xochitl Rodríguez I.

E-mail: [email protected]

Cuántos de nosotros hemos creído fehacientemente que podemos cambiar la manera de ser de una persona, hemos considerado en un sinfín de situaciones, con la pareja, hermanos, padres, hijos, amigos, compañeros de trabajo y familiares en general, que están equivocados en su forma de pensar o de actuar y que ello ha traído consigo situaciones negativas para nosotros o para otras personas cercanas que nos importan, hemos asumido que sabemos lo que es mejor para todos y cómo deberían actuar y pensar, pero se nos olvida que aunque nos parezca muy evidente que tenemos la razón, si las demás personas no actúan o piensan como queremos, definitivamente es porque no perciben las cosas de la misma manera.

Debemos recordar que cada persona tiene su propia perspectiva de lo que ve y vive y jamás será igual a la de otra persona, podrán intentar analizar el punto de vista de los demás, ponerse en su lugar, ser empáticos, pero jamás, nadie podrá meterse en la mente de otra persona para pensar igual, por lo tanto, es posible que nos escuchen y analicen nuestro punto de vista, pero al final, si no están de acuerdo, seguirán teniendo el mismo comportamiento de antes. 

En esos casos que son la mayoría, nuestro deseo de tener éxito en cambiar a una persona fracasará, por lo tanto, nos sentiremos frustrados, angustiados, enojados y puede que incluso surjan la ira o la impotencia, pero además si continuamos intentando lo único que lograremos es reforzar esos sentimientos y el resultado será aún peor, es muy probable que demos paso al desamor hacia la persona que no hemos logrado cambiar, podemos incluso llegar a sentir rencor y resentimiento al pensar que esa persona no cambia porque no nos quiere, no le importamos o no nos entiende.

¿Cuál es la realidad de esta situación? simplemente que cada persona es diferente, no pensamos igual unos y otros y nadie está interesado en cambiar o ser como otros quisieran, lo que definitivamente es muy válido, nadie tiene por qué ser como otra persona desea, por eso es importante entender en primer lugar que cada quién tiene todo el derecho de actuar de acuerdo a sus propias convicciones, lo que crea o piense está bien y es correcto, incluso cuando sentimos que nos hacen daño o nos ofenden, lo que nos corresponde en ese caso, es tomar una decisión al respecto; o aceptamos o nos alejamos de esa persona.

No podemos cambiar a los demás, pero si podemos cambiar nosotros, cambiar la forma de actuar ante las personas que sentimos que nos lastiman, ¿Cómo?, es sencillo, si ante una determinada situación la respuesta es siempre la misma dejemos de esperar otra respuesta, si tengo un familiar, amigo o pareja con un mal manejo del alcohol, independientemente de si deseo intentar convencerle de pedir ayuda y lo logre o no, no iré a ninguna reunión con esa persona donde sé que habrá consumo de alcohol, sin buscar pretextos, simplemente no voy, porque de lo contrario solo estaríamos buscando pretextos para continuar peleando con esa persona, para sentirnos víctimas o para creer que le vamos ayudar a cambiar lo que definitivamente no sucederá.

No repitamos las mismas situaciones y comportamientos negativos una y otra vez, mientras no entendamos esto, seguramente se presentarán una variedad de situaciones que nos causarán conflictos o que terminarán por afectarnos, es más fácil si tomamos conciencia de que la solución está en nosotros, podemos hacer dos cosas; la primera es aceptar a los demás tal cual son y la segunda podemos alejarnos de las situaciones que nos desagradan, nos lastiman o que definitivamente no aceptamos, si una pareja nos es infiel, si tenemos una persona cercana con un mal manejo de la ira o los aceptamos y perdonamos o nos apartamos, no tiene caso entrar en situaciones desgastantes que no nos llevarán a ninguna solución.

Aprendamos a dar fin a las situaciones negativas, si sabemos que hay ciertos temas que no podemos tocar con determinadas personas porque jamás llegaremos a un acuerdo no los mencionemos, no queramos convencerlos de nuestro punto de vista, si tenemos conflictos con la rutina diaria, la economía, los horarios, las actividades, etc., busquemos acuerdos, pero si definitivamente no podemos lograrlo tomemos decisiones, o aceptamos la situación o mejor nos alejamos, no hay necesidad de vivir angustiados, estresados o enojados cuando la solución la tenemos al alcance.

El problema es que a nadie nos gusta el cambio y es más fácil querer que los demás cambien, pero a la única persona que puedo cambiar es a mí mismo, es importante aprender a identificar cuándo vale la pena intentar llegar a un acuerdo y cuándo es mejor retirarse. Finalmente, si notamos que estamos teniendo problemas con muchas personas, o por las mismas situaciones, quizá sea el momento de revisar si estamos teniendo actitudes negativas que podemos cambiar o mejorar, quizá necesitamos ayuda profesional lo que no es malo, muy por el contrario, puede ayudarnos a resolver situaciones que no vemos, que no entendemos o no aceptamos, recibir ayuda es simplemente aceptar una guía para corregir y aprender a vivir mejor.


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