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28 de Junio de 2022 05:12

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Educación sexual, Cómo y Cuando - Columna

Educación sexual, Cómo y Cuando - Columna


Educación sexual, Cómo y Cuando - Columna 

Psic. Xochitl Rodríguez I

E-mail: [email protected]

Hablar de sexo es uno de los temas más complicados para los padres en México, siempre nos preguntamos cuál es la edad adecuada en que debemos empezar a tocar el tema de la sexualidad y cómo hacerlo, eliminando tabús que generen morbo, desinformación, estigmatización y prejuicios e inculcando habilidades, actitudes y valores en el pequeño que eviten en lo posible que se genere algún tipo de trastorno en el adulto

Lo primero es tomar en cuenta el vínculo que existe entre el pequeño y los padres, si es bueno facilitará la comunicación para poder explicarle correctamente el tema y así evitar que adquiera ideas e imágenes distorsionadas a través de los compañeritos, lo segundo será entender que no todos los hijos son iguales, ni su entorno, carácter y necesidades 

Lo que hacemos los padres de manera automática es darles a conocer su sexo, los pequeños saben desde muy temprana edad, si son niños o niñas y es ahí cuando surge la primera incógnita para ellos ¿cuál es la diferencia? Si los padres acostumbran bañarse con ellos será muy fácil que aprecien las diferencias de manera natural, si además existen hermanitos de diferentes sexos, será aún más fácil identificar y confirmar las diferencias físicas entre un niño y una niña, 

Tampoco es necesario prolongar el baño con el menor por mucho tiempo o ir al baño delante de ellos ya que también es importante inculcar el respeto a la privacidad de todos, por lo mismo, deberemos irles enseñando a asearse por sí mismos en cuanto aprendan a ir al baño, lo que evitará el tocarlos sin necesidad, aunque se piense que es normal y no hay nada de malo, se puede originar una sensación de abuso o de invasión a su privacidad, si se le habla con claridad desde pequeño, sin temor o miedo siendo lo más naturales posible sin que esto nos incomode verá y sentirá su sexualidad y privacidad como parte de su vida desde pequeño

La autoexploración y las preguntas directas de los menores indicarán a los padres que es el momento de explicar algunos detalles sobre su sexualidad, seguramente no serán grandes cuestionamientos, nos aseguraremos primero de saber a qué se debe su inquietud, la respuesta siempre será directa, sencilla y clara y se contestará sólo lo que haya preguntado, sin adelantarse a lo que no ha preguntado, permitiendo que comprendan lo que le pasa a su cuerpo, para que lo vivan con salud y alegría y aprendan a dar nombre a sus sensaciones y deseos manifestando en todo momento que es algo totalmente natural 

La educación sexual preferiblemente debe ser dada por ambos padres, de manera que aprendan a identificar ciertos rasgos y puntos de vista masculino y femenino e identificar con el que se sientan mejor, por lo regular el hombre es menos emocional que la mujer, es importante que el pequeño sienta confianza hacia los padres para poder ir aclarando sus dudas conforme vayan surgiendo, no mentirles es básico y saber enfrentar los diferentes tipos de información y teorías que puedan ir surgiendo será fundamental

Si el pequeño no pregunta antes, la edad adecuada será hacia los 7 u 8 años, si no ha mencionado el tema es muy probable que haya recurrido a otras personas por no percibir un clima de confianza adecuado en casa, nos daremos cuenta si al mencionar palabras sobre sexo o sexualidad notamos risas nerviosas o evasivas o si al contestar a una pregunta del pequeño este se muestra desinteresado, muy seguramente se deberá a que no sintió una respuesta honesta

Es importante indicarles desde pequeños los nombres correctos de las partes de su cuerpo, porque esto les enseña que forman parte de un todo, que es él o ella como persona y que el funcionamiento adecuado de su cuerpo permite que crezca sano, no hay necesidad de hablarles como si fuera algo que hay que ocultar o que es malo, sin embargo también es muy importante informales desde pequeños que deben cuidar su cuerpo, que es algo que nadie debe tocar, por lo tanto deben saber que si pasa algo que no les agrada, pueden confiar en sus padres y decirles o platicarles cualquier cosa que les inquiete o moleste al respecto   

Independientemente del sexo de cada pequeño es importante no asumir lo que les pueda gustar, sin preguntarles sus preferencias en cuanto a los colores, juegos, juguetes, ropa o peinado, no enseñar como parte de su sexualidad lo que compete según la sociedad a los niños o a las niñas como son los colores rosa y azul, los carritos y las muñecas, los quehaceres del hogar y los trabajos rudos, el llorar o no, los abrazos y besos solo para las niñas, etc.

Cuando esto se da así y los padres tienen la apertura para que los hijos hagan algo diferente, se abre la posibilidad de terminar con los prejuicios sociales, los moldes y estereotipos referentes a lo que se puede o no hacer, por ello es positiva una imagen paterna tierna que refleje sentimientos de amor y solidaridad contrario a lo acostumbrado, todo esto favorece el que se generalicen estos comportamientos y que puedan ser bien vistos, incluso imitados por los demás compañeritos

También habrá que tocar el tema de las preferencias sexuales, a su debido tiempo enseñarles que no es correcto menospreciar a nadie por tener preferencias diferentes a las de ellos, que no deben utilizar palabras ofensivas, como joto o maricón, enseñarles las palabras correctas como homosexualidad, lesbianismo, heterosexualidad, travestismo, etc. se puede incluso enseñar con juegos para que ellos entiendan mejor, enseñarles incluso que también es posible que en algún momento sientan atracción por alguien de su mismo sexo y no por ello serán homosexuales para siempre o viceversa, jamás hacer algo en contra de su voluntad, ni en juego

Crear en todo momento un clima de confianza en donde sepan que se les toma en serio, que lo platicado no es para controlarlos, ridiculizarlos o amenazarlos, de manera que se sientan libres de  expresar lo que piensan, sienten y sus inquietudes conforme se vayan presentando de acuerdo a sus vivencias y cambios físicos, esperar a que se abran por sí solos con nosotros y no atosigarlos con preguntas o vigilancia constante, ya que deben contar con el respeto a su espacio y privacidad totalmente natural y necesaria


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