22• Nublado

9 de Agosto de 2022 18:28

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Día Mundial de la Poesía - Víctor Roura

Día Mundial de la Poesía - Víctor Roura


Día Mundial de la Poesía - Víctor Roura

En 1998 la UNESCO, durante su trigésima Conferencia General celebrada en París, instituyó el 21 de marzo, cuando arriba la primavera en el mundo, como el Día Mundial de la Poesía en un afán de de "apoyar la diversidad lingüística"; es decir, de celebrar a la Palabra, acaso percatados, los miembros de la UNESCO, de la reducción -cada vez más visible- del lenguaje en las personas del orbe, atenidas a una veintena de vocablos que circundan los entendimientos de su entorno.

 Sin las palabras, la humanidad no sabría de sí.

 Ciertamente, el 21 de marzo es el Día Mundial de la Poesía.


2

La mamá le dijo a su hija:

 -A ver, muñequita, vamos a practicar con nuestra lengua unos vocablos acróbatas: este era un gorila, orila, orila, que se engoriló por hilar gorilas, orilas, orilas, gruñendo grafías groseras gorileanas…

 La niña se le quedó mirando muy seria.

 -Pero eso que dijiste no significa nada -dijo-, tienes que decir algo que yo pueda entender.

 Su mamá le dijo que de eso se trataba el cuento: de inventar algo que no existe a partir de una palabra.

 -Y como a ti te gustan los gorilas quise jugar con ellos -dijo la mamá.

 La niña, haciendo un mohín chistoso, gritó de repente:

 -¡El gorila hizo un goooool con Gloria…!

 Y se quedó pensativa. Luego preguntó:

 -¿Gloria tiene las mismas letras que gorila, mamá?

 Su madre asintió.

 -A eso se le llama, hija, anagrama -aclaró, y expuso-: Gloria, gorila; Paco, copa; saco, cosa, caos; nuca, cuna; callo, local; espanto, patones; luna, nula; solar, rolas; lámina, animal, la mina (estas palabras sólo se escriben al revés y tienen otro significado, y se les llama bifronte, como también está "zorra", que al revés dice "arroz", aunque hay palabras, hija, que se leen igual al derecho y al revés, y se les llama palíndromos, como ala, Ana, arenera, somos, seres). Y sigo con los anagramas: mago, goma; Roma, ramo, amor; león, Noel; fresa, frase; solapa…

 Y la niña agregó:

 -¡La sopa!

 La mamá aplaudió el ingenio de su hija.

 -O sola que es una losa -advirtió la mamá.

 -Este juego está muy difícil -dijo la niña.

 -Pero tú descubriste Gloria y gorila, que es harto complicado concebirlo -precisó su madre, y le dio un beso para felicitarla.

 Si me hubieras dado un verso yo te lo devolvía en un sobre -dijo la niña, riendo, pero la mamá la detuvo:

 -No, hija, porque verso se escribe con v labiodental, no con b labial… Y un anagrama tiene que conformarse con las mismas letras, no así con los palíndromos…

 Y la niña gritó con fuerza:

 -¡Ay batas, ya basta! -frase que dejó estupefacta a su madre dejándola completamente muda.


3

A veces juego a recortar las letras. Así, mira.

 Rinoceronte, inoceronte, noceronte, oceronte, ceronte, eronte, ronte, onte, te, e.

 Pero hay que hacerlo lo más rápido que puedas. Busquemos otra palabra.

 Chapultepec, apultepec, pultepec, ultepec, tepec, epec, pec, ec.

 Si te das cuenta, no repetimos hapultepec y apultepec, porque suena igual, ni dejamos las consonantes solas, como ltepec, porque no tiene sentido, nos las saltamos. A ver, otra palabra.

 Melisandre, elisandre, lisandre, isandre, sandre, andre, dre, re, e.

 Una corta.

 Mar, ar.

 Otra corta.

 Burro, urro, ro, o.

 Otro nombre bonito.

 Jazzelle, azzelle, zelle, elle, lle, le, e.

 Luego voy en un camión y leo algún anuncio, y me lo leo y voy recortándole las letras apresuradamente.

 Ciudad de México, iudad de México, udad de México, dad de México, ad de México, de México, e México, México, éxico, xico, ico, co, o.

 Otra ciudad. Una más larga, recontralarga. Fue una ciudad que quedó bajo las cenizas del volcán Paricutín en 1943, que ahora se llama San Juan Nuevo Paricutiro, en Michoacán.

 Parangaricutirimícuaro, arangaricutirimícuaro, rangaricutirimícuaro, angaricutirimícuaro, garicutirimícuaro, aricutirimícuaro, ricutirimícuaro, icutirimícuaro, cutirimícuaro, utirimícuaro, tirimícuaro, irimícuaro, rimícuaro, imícuaro, mícuaro, ícuaro, cuaro, uaro, aro, ro, o.

 Lo hago porque me gusta jugar con las palabras, y así, de paso, sé cómo escribirlas correctamente.

 Cuauhtémoc, uauhtémoc, auhtémoc, uhtémoc, témoc, émoc, moc, oc.

 Después nos inventamos otro juego. Adiós, dios, ios, os.

4

Leamos ahora unos haikús (jaicús), de origen japonés, que consisten en tres versos (tres líneas) cada uno, de arriba hacia abajo, de cinco, siete y cinco sílabas, por lo general sin rima:

Niña bonita,

al nacer tú, he nacido

yo nuevamente.

(La primera línea posee cinco sílabas: "Ni-ña-bo-ni-ta"; el segundo verso, que es la segunda línea, aparentemente tiene ocho sílabas: "al-na-cer-tú-he-na-ci-do"; pero no, porque aquí entra una regla poética llamada sinalefa, que une las vocales últimas de las palabras con las vocales iniciales de la siguiente palabra modificando la construcción métrica del poema: "al-na-cer-túhe-na-ci-do", convirtiendo automáticamente el verso en siete sílabas, no importa, en este caso, que la palabra "he" comience con la letra h porque ésta es muda, no se pronuncia, de modo que las vocales u y e se juntan milagrosamente; y la tercera línea vuelve a tener cinco sílabas: "yo-nue-va-men-te", cumpliéndose perfectamente el haikú. Leamos otro.)

¿Qué es un rehilete?

Un molino pequeño

en mi balcón.

(El tema del poema puede ser el que tú quieras, siempre y cuando expreses en esas tres líneas una idea completa. Contemos: "¿Quées-un-rehi-le-te?", cinco sílabas porque aquí hay dos sinalefas: quées y rehi, es decir la e con la e y la e con la i; la segunda línea: "Un-mo-li-no-pe-que-ño", siete sílabas; y aparentemente el último verso sólo tiene cuatro sílabas: "en-mi-bal-cón"; pero no, porque otra regla poética nos indica que las palabras que sean agudas, que estén acentuadas en la última sílaba que terminen en las letras s o n o en las vocales, o tengan una sola sílaba (camión, pez, yo, canción, balcón, tú, luz, tendrás, nacerá, limón), sumarán por dos sílabas, es decir si tu verso finaliza, por ejemplo, en "melón" se convertirá automáticamente en tres sílabas: "me-lón", por eso balcón, como está al final del verso, suma tres sílabas, por lo que contiene no cuatro sino cinco sílabas, y el haikú se concreta. Leamos un haikú más.)

El hipopótamo

parece una ballena

en el pantano.

(Aquí me vas a decir que empiezo mal porque la primera línea tiene seis sílabas: "El-hi-po-pó-ta-mo", y tienes razón si no tomas en cuenta otra regla poética que nos subraya que todas las palabras esdrújulas, acentuadas en la antepenúltima sílaba (ética, árboles, matemáticas, física, trémula, sílaba, cómico, murciélago, miércoles, ángeles), restan una sílaba, es decir les quitamos una sílaba, por eso hipopótamo en la poesía no tiene cinco sílabas sino cuatro, de modo que nuestra primera línea sí tiene cinco sílabas: "El-hi-po-póta-mo"; luego, el segundo verso: "pa-re-ceu-na-ba-lle-na", siete sílabas; y cerramos perfectamente con cinco sílabas: "en-el-pan-ta-no", ¡Bravo!)


5

A veces las palabras tienen doble sentido; es decir, pensamos decir con ellas una cosa pero a veces acabamos diciendo otra, sin querer, muy distinta. Porque una misma palabra puede tener dos significados. Por ejemplo, una vez escuché a una mamá decir de su hija:

 -Ella no dice nada cuando nada.

 Y estaba bien dicho a pesar de que repitiera la palabra "nada", porque en este caso cada una de las palabras tenía un diferente significado. La primera "nada" se refería al silencio y la segunda "nada" a la tercera persona del singular del tiempo presente del verbo nadar. Es una misma palabra con dos significados, que en nuestro lenguaje denominamos homónimas, clasificadas en dos tipos ya que unas, las homógrafas, se escriben de idéntica manera pero ambas poseen un diferente significado, como la frase de la niña que no dice nada cuando nada; las otras palabras homónimas se llaman homófonas porque se pronuncian de igual forma pero se escriben de modo distinto, como:

 -El niño dice hola a su papá arriba de una ola…

 Hola y ola se pronuncian igual, pero se escriben distinto, y además no significan lo mismo: hola con h es un saludo y ola sin h es la que miramos en el mar.

 Otros ejemplos de homónimas homógrafas:

 -Cuando escucho un tiro me tiro al suelo…

 El primer "tiro" es un disparo y el segundo "tiro" es de arrojarse.

 Un ejemplo más:

 -Me pega cuando ella pega las estampas…

 El primer "pega" es de golpear y el segundo "pega" es de adherir algo a una cosa.

 Un ejemplo homógrafo más:

 -Del saco saco un juguete…

 El primer "saco" es de costal y el segundo "saco" es de extraer.

 Y puede haber numerosos ejemplos de frases homónimas homógrafas:

 "Pego un timbre en el timbre y me voy corriendo", "Después de entrenar con la pera me como una pera", "A ella le salen pecas cuando tú pecas", "Al fin y al cabo, el cabo descansa hoy", "¿Que te pinte la casa de color azul claro? ¡Claro que sí!", "Cuando el coche se detiene en el alto, mi papá se ve más alto", "Mientras espero mi turno en el banco me siento en el banco", "El chino no tiene el pelo chino", "Ella pinta bonitos paisajes cuando se va de pinta", "Es muy dado a jugar con el dado", "El sobre cae sobre el tapete", "Quiero oro, por eso oro", "Me mudo a otra parte con el mudo", "Me río en el río", "Que sea rosa la rosa", "Ella se casa en su casa" o "¿Armas las armas?".

 Y también hay muchas frases homónimas homófonas, como ésta:

 -¡Basta ya! Sé que es una vasta tierra…

 Donde el primer "basta" es de hartazgo y el segundo "vasta" es de extensión grande. No se escriben igual, pero se pronuncian de igual modo.

 O esta otra:

 -Voy a una cena al Río Sena…

 Una más:

 -Mi siervo caza un ciervo…

 Siervo con s es esclavo y ciervo con c es un venado.

 Una más:

 -Después de la caza me voy a casa porque se casa mi hermana…

 En esta frase hay homónimos homófobos y homógrafos, porque el primer "caza" se refiere a matar animales, el segundo "casa" es hogar y el tercer "casa" tiene el significado de boda.

 Algunos otros ejemplos homófonos:

 "Rosa con el dedo roza la rosa", "Lo arrollo en el arroyo", "No se harte usted del arte", "Para ir por la bandera camino hasta el asta", "En su abrazo me abraso", "¿Amarro la vaca en la baca del coche?", "Cabo, yo cavo la zanja", "Doctor, ¿el bazo es del tamaño de un vaso?", "En la mesa se meza los cabellos", "Haz un esfuerzo, como lo hace el as" o "Aremos primero la tierra, luego haremos las plantaciones"…

 Por eso aprender a hablar con muchas palabras (y saber cómo se escriben) nos resuelve a veces expresarnos con corrección (¡hay que saber aprehenderlas, es decir hay que saber atraparlas!)… ¡Hay personas que usan muy pocas palabras en sus expresiones habiendo tantas que podemos aprovechar!

 Las palabras, sabiéndolas usar, son muy bonitas.


6

Me gusta contar las letras de las palabras. Creo que nadie se da cuenta cuando lo hago, porque me estructuro en la cabeza una imaginaria columna de tres pisos con dos habitaciones cada uno de manera que cada torrecilla contenga un total de seis letras. Por ejemplo, Regina: en los dos cuartos de arriba van las letras r y la e, en los de en medio la g y la i y en los de abajo la n y la a. Como la columna está llena no tengo necesidad de contar las letras pues sé de antemano que son seis. Así lo hice una y otra vez con diferentes palabras desmenuzándolas una a una hasta el día en que me pregunté cuál de todas ellas era la más larga en nuestro idioma el castellano.

 No quise meter a ninguna de terminación médica (o tecnicismos especializados que manejan unos cuantos expertos en determinadas zonas de trabajos en tecnología o ingeniería o científicos) porque muchas de ellas resultan, en efecto, largas y a veces son difíciles de pronunciar y no son de uso comú, como "electroencefalografista," que tiene 23 letras o "esternocleidomastoideo", con un total de 22 letras. Así que me di a la tarea de buscar una muy grandota encontrando una: "anticonstitucionalmente", que tiene justo 23, las mismas de "electroencefalografista", pero casi de inmediato me percaté que el "anti" es un prefijo que se puede colocar a muchas otras palabras de modo que, si uno quisiera, podría quitárselo a esa palabra porque en realidad no le pertenece. Es como la palabra "contrarrevolucionariamente" (que significa actuar en contra de alguna revolución, o algún descontento), que suma 26 letras, pero el prefijo "contra" yo se lo estoy agregando porque no le pertenece ("revolucionariamente" tiene 19 letras), como el "anti" en "anticonstitucionalmente" como ya hemos visto. Y las eliminé.

 Entonces hallé la palabra "desproporcionadamente", que tiene 21 letras, y nada tiene que ver con cuestiones médicas. Yo creo que es la más grande en nuestro idioma.

 ¿O tú conoces otra?


7

Los anteriores textos fueron tomados del tomo tercero, correspondiente al mes de marzo, del libro Un año con Regina, editado en 2021 por la Editorial Lectorum.

8

Y tres sonetos de reciente creación pensando en la mujer amada:

Mi derecho a imaginar

Déjame decirte que estoy muriendo

a partir de haber rozado tu pecho,

lo que me ha dado, tímido, el derecho

de imaginar tu cuerpo deshaciendo

la idea gozosa de la pertenencia

tenaz, reinventada, perturbadora.

Porque, aunque sorprendido, en mí no mora

la delicadeza del amor, ciencia

que me abruma. Sólo quiero tu boca

palpitando con ternura en la cama.

Creería en el Demonio o incluso en Dios.

Tú desnuda, la fortuna no es poca.

¿No precisamente el que menos ama

es el que más vierte migas de incendios?


Modelo: Karen Virues Camacho Foto: Armando Trejo Arenas

En lenta soledad

¿Qué son estas manos sin sus caderas?

¿Qué son estos ojos sin su presencia?

¿Cómo un corazón se apaga de veras

por el silencio áureo de una cadencia?

¿Si no la conozco por qué me enerva

el lento transcurrir de sus palabras?

¿Por qué me empecino en quererla sierva

de oncenas de relámpagos con cabras

de ansiedad formuladas en pesquisas

sin redes en el fondo del abismo

que carcome mis uñas alteradas

en ásperas y somnolientas misas?

¿No es un desnudo suyo el cataclismo

que oscurecerá mis cosas amadas?


Modelo: Karen Virues Camacho Foto: Armando Trejo Arenas

Miradas jamás amadas

Quizá la deseo porque no la tengo.

Me distancio y me acerco. Voy y vengo.

Sortilegios del encuentro furtivo.

No soy más que un cobarde fugitivo.

Pienso en ella como en una flor muerta.

Miro una apagada luz en la puerta.

Nadie abre si, persistente, la toco.

Hay un libro en el quicio. Leo muy poco.

Pero no es una lectura, la suya,

de historia de cuerpos unidos, cuya

vertiente final no va hacia su alcoba

sino a un filamento rojo que roba

mis pensamientos sexuales ocultos

en tres equis en serie para adultos.


Modelo: Karen Virues Camacho Foto: Armando Trejo Arenas

Con información de: https://lalupa.mx/


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